LA CASA QUE SANGRA


II. Raíz rota

Guerrero es el segundo estado más pobre y uno de los más violentos del país. La marginación social y económica de sus habitantes se agudiza cada vez más y la crisis del Estado de derecho se ha vuelto más alarmante. Las desapariciones forzadas son tan sólo uno de los síntomas que así lo demuestran.

Desde 2013 he documentado la vida cotidiana tanto de mi familia como la de otros guerrerenses cuyos familiares también están desaparecidos. Me propongo encontrar indicios de carácter social y cultural sobre esta problemática actual, así como aquello que ocasiona la ruptura del tejido social en México. Guerrero es uno de los principales productores de amapola en el país, lo que ha generado disputas por el control de las tierras para la siembra entre grupos del crimen organizado. Las poblaciones de clase baja y rural han sido las más afectadas por la incapacidad de un gobierno inexistente. Nuestro pueblo está luchando para protegerse de la violencia, la corrupción y la delincuencia que al parecer ha estado aquí desde siempre. En los municipios de Iguala y Taxco se han encontrado numerosas fosas clandestinas con restos humanos, que fueron enterrados allí hace muchos años. Lo que queremos es recuperar los cuerpos de nuestros familiares desaparecidos.

Con esta serie intento representar las nociones de ausencia-presencia e invisibilidad, así como el creciente desgaste físico y emocional de las personas que aún no han obtenido respuesta por parte de las autoridades. Una carga de desesperanza y vacío profundo que las familias tienen que soportar. Busco también generar una memoria histórica-social para denunciar los problemas que existen actualmente en Guerrero y cómo estos han ocasionado la desintegración de la sociedad y el deterioro de la identidad mexicana. Me propongo hacer un trabajo que refleje lo que sucede en mi comunidad y en nuestro tiempo.